Fiesta fin de campaña

La fiesta fin de campaña de las Posadillas es el evento por antonomasia y hay una razón: ha terminado la recoleción y manipulación de la fruta después de meses muy duros de trabajo. 

El esfuerzo de tantas horas de trabajo, al sacrificio de alejarse de la familia durante meses se ve recompensado con un sueldo que a la mayor parte de los trabajadores le da para vivir durante el resto del año pero también con gestos de cariño y generosidad como la cena fin de campaña que cada mes de junio se celebraba en las instalaciones de la empresa desde hace más de una década. Pero esta temporada se han visto obligados a dar un salto y es que el crecimiento que han experimentado ha mutiplicado el número de trabajadores y las 300- 400 personas que eran habituales en el evento ahora son más de 600.

Por esta razón la organización optó por elegir el Centro de celebraciones los Azahares (Moguer) para celebrar una fiesta en la que no cabía un alfiler y en la que la buena sintonía entre sus trabajadores se respiraba en una calurosa noche de julio en la que no faltó ningún detalle. Desde una recepción con una bonita puesta de sol con notas musicales hasta un broche musical con dj que hizo un recorrido por la música tradicional y de moda de las diferentes nacionalidades de los asistentes, especialmente marroquí y ruamana. Todo esto pasando por una cena en la que se cuidó todos los aspectos culturales: libre de cerdo, de alcohol y con platos típicos de la gastronomía onubense como la gamba blanca de Huelva. 

La alegría era generalizada y la familiaridad de la empresa, a pesar de sus dimensiones, queda latente con el trato cercano de la dirección con sus trabajadores. Emocionante fue la ovación con la que recibieron a Antonio Domónguez o las continuas peticiones de fotografías para mostrar a sus familiares los rostros de sus jefes.

Las Posadillas es una empresa que no entiende de fronteras, es una de las pioneras en la contratación en origen y la mayor parte de su plantilla procede de Marruecos. También cuenta con trabajador@s español@, ruman@ y polac@s. Todos conforman una comunidad que vela porque “la fruta en estado puro” – como dice su eslogan- llegue a los mercados más exigentes. Y es que esta empresa es sello de calidad y garantia en Europa. Sus fresas y arándanos están cotizados por un sabor exquisito procedente de una tierra que cuidan para obtener lo mejor de ella pero a la que sin duda hace grande su equipo.